El primer auto eléctrico con batería de sodio ya es una realidad. El Changan Nevo A06, desarrollado junto a CATL, inaugura una nueva era en la movilidad eléctrica al utilizar la batería Naxtra de iones de sodio. Con 45 kWh de capacidad y hasta 400 km de autonomía según ciclo CLTC, este modelo destaca por su rendimiento extremo en climas fríos, mayor estabilidad térmica y el potencial de reducir costes frente a las baterías de litio. El sodio, abundante y económico, podría convertirse en la clave para democratizar el vehículo eléctrico en Europa.
- Changan Nevo A06: el primer auto eléctrico con batería de sodio
- Rendimiento extremo en frío: el arma secreta del sodio
- Seguridad reforzada: menos riesgo, más confianza
- Autonomía real y margen de evolución
- Ventajas económicas y geoestratégicas del sodio
- Sodio y litio: convivencia, no sustitución
- ¿Estamos ante un cambio estructural?
Y, sin embargo, aquí viene la gran pregunta: ¿estamos ante una simple alternativa técnica o frente al inicio de una transformación estructural en la industria eléctrica? Porque cuando dos gigantes como Changan y CATL mueven ficha, el tablero completo tiembla.
Hoy analizamos en profundidad qué significa este lanzamiento, qué ofrece realmente el Changan Nevo A06, y por qué la batería de sodio podría cambiar las reglas del juego en Europa.

Changan Nevo A06: el primer auto eléctrico con batería de sodio
El Changan Nevo A06 se convierte oficialmente en el primer turismo de producción equipado con batería de iones de sodio. No hablamos de un prototipo. Tampoco de una serie limitada. Hablamos de producción en serie.
Este modelo incorpora la batería Naxtra desarrollada por CATL, uno de los mayores fabricantes de baterías del mundo. Tras años en fase experimental, la tecnología por fin salta del laboratorio a la calle.
Y eso cambia todo.
¿Qué ofrece el Nevo A06?
En términos técnicos, se posiciona como una berlina eléctrica de acceso con argumentos sólidos:
- Batería: 45 kWh de capacidad
- Autonomía: hasta 400 km (ciclo CLTC)
- Química: iones de sodio
- Segmento: eléctrico asequible de autonomía media
A simple vista, las cifras parecen similares a las de muchos modelos con batería LFP. Sin embargo, la diferencia no está en el papel. Está en el invierno.
Rendimiento extremo en frío: el arma secreta del sodio
Aquí es donde la batería de sodio auto eléctrico empieza a marcar distancias.
Las pruebas realizadas en Yakeshi, Mongolia Interior, no fueron simbólicas. Fueron extremas.
El Nevo A06 logró:
- Cargar con normalidad a -30 °C
- Operar incluso cerca de -50 °C
- Mantener más del 90 % de capacidad a -40 °C
- Ofrecer hasta tres veces más potencia de descarga a -30 °C frente a una LFP equivalente
Eso no es una mejora marginal. Es un salto cualitativo.
En Europa, el invierno sigue siendo uno de los grandes enemigos del vehículo eléctrico. La caída de autonomía genera ansiedad. La pérdida de potencia reduce seguridad. Y la carga se ralentiza.
Con el sodio, ese problema se reduce drásticamente.
Para países nórdicos, regiones alpinas o zonas de montaña en España, esta estabilidad térmica puede suponer un antes y un después.

Seguridad reforzada: menos riesgo, más confianza
La seguridad batería vehículo eléctrico se ha convertido en una preocupación recurrente.
Y aquí el sodio vuelve a jugar fuerte.
Las celdas Naxtra utilizan electrolitos menos volátiles que muchas químicas de litio. Eso implica:
- Menor riesgo de incendio
- Mayor estabilidad ante impactos
- Mejor comportamiento ante sobrecalentamiento
CATL sometió las baterías a pruebas extremas:
- Aplastamiento
- Perforación
- Corte
- Exposición a altas temperaturas
El resultado fue claro: sin explosiones, sin llamas, manteniendo capacidad de descarga.
Para el usuario final, esto significa mayor tranquilidad. Para aseguradoras, potencialmente primas más ajustadas. Y para reguladores europeos, un argumento sólido a favor.
Autonomía real y margen de evolución
Con 45 kWh, el Changan Nevo A06 ofrece unos 400 km CLTC. En uso real europeo, probablemente veremos cifras ligeramente inferiores, especialmente en autopista.
Sin embargo, el enfoque no es competir con eléctricos de 600 km.
El objetivo es otro.
Se trata de equilibrar:
- Coste
- Seguridad
- Estabilidad térmica
- Precio final competitivo
Además, CATL sostiene que la química de sodio aún tiene margen de mejora. Se habla de posibles autonomías futuras entre 500 y 600 km gracias a mayor densidad energética y arquitecturas más eficientes.
Si eso se confirma, el escenario cambiaría radicalmente.

Ventajas económicas y geoestratégicas del sodio
Aquí entramos en terreno estratégico.
El sodio es aproximadamente mil veces más abundante que el litio. Está ampliamente distribuido en el planeta. No depende de unos pocos países.
Eso implica:
- Menor presión geopolítica
- Más estabilidad de precios
- Diversificación de la cadena de suministro
- Reducción potencial del coste por kWh
En Europa, donde el precio sigue siendo la gran barrera del vehículo eléctrico, este punto es decisivo.
Una batería más económica puede traducirse en:
- Autos eléctricos más baratos
- Mayor adopción masiva
- Flotas eléctricas más viables
- Menor dependencia de materias primas críticas
No es solo tecnología. Es estrategia industrial.
Sodio y litio: convivencia, no sustitución
Conviene aclararlo. El sodio no reemplaza al litio. Lo complementa.
CATL mantiene dos líneas claras:
- Litio de alta gama con carga ultrarrápida 5C
- Sodio para modelos asequibles y climas extremos
Las baterías de litio 5C prometen cargas completas en unos 12 minutos bajo condiciones ideales. Están pensadas para vehículos de alto rendimiento.
El sodio, en cambio, prioriza:
- Robustez
- Precio contenido
- Fiabilidad térmica
Dos tecnologías. Dos estrategias. Un mismo objetivo: electrificación masiva.

¿Estamos ante un cambio estructural?
La historia de la movilidad eléctrica está llena de promesas. Algunas se diluyen. Otras transforman el mercado.
El lanzamiento del Changan Nevo A06 no es un simple experimento. Es producción en serie. Es certificación. Es realidad comercial.
Eso le da peso.
Si el rendimiento en frío se confirma en uso real europeo y el coste resulta competitivo, el efecto dominó podría ser rápido.
Y entonces, el sodio dejará de ser una curiosidad tecnológica.
Se convertirá en estándar.

