¿Y si te dijéramos que en 2026 conducir un vehículo eléctrico en Colombia no solo es más limpio, sino también más barato que nunca?
Lo interesante no está solo en el silencio del motor o en olvidarse de la gasolina. Está en algo que muchos aún no han calculado bien: los beneficios tributarios, los alivios en movilidad y el ahorro acumulado que hoy sí marcan la diferencia.
Quédate con nosotros, porque al final entenderás por qué este puede ser el mejor momento para migrar a la movilidad sostenible en Colombia.
- El contexto: por qué los vehículos eléctricos ganan terreno en Colombia
- Qué significa realmente migrar a la movilidad sostenible
- Beneficios tributarios nacionales vigentes en 2026
- IVA reducido y arancel preferencial
- Impuesto vehicular con tope máximo
- Descuentos obligatorios en servicios esenciales
- El papel de la UPME y la DIAN en los beneficios adicionales
- Beneficios de movilidad: más tiempo, menos restricciones
- El ahorro real: más allá del precio de compra
- La importancia de la educación del consumidor
- Conclusión
En Colombia, los vehículos eléctricos e híbridos cuentan en 2026 con incentivos tributarios, económicos y de movilidad que reducen de forma significativa el costo total de uso. Entre ellos destacan el IVA reducido al 5 %, el impuesto vehicular limitado al 1 %, descuentos en SOAT y revisión técnico–mecánica, además de exenciones de pico y placa en varias ciudades, siempre que el vehículo esté certificado por la UPME.

El contexto: por qué los vehículos eléctricos ganan terreno en Colombia
Durante los últimos años, la transición hacia vehículos eléctricos en Colombia dejó de ser un tema aspiracional. Hoy es una realidad tangible.
No solo hablamos de conciencia ambiental. También hablamos de números, trámites y decisiones racionales.
En 2025, el Gobierno Nacional y la DIAN reforzaron y aclararon los incentivos vigentes. Ese ajuste normativo cambió el panorama. Ahora, tanto personas naturales como jurídicas pueden acceder a beneficios claros, siempre que cumplan requisitos específicos.
Y ahí aparece un punto clave: la certificación de la UPME.
Además, la llegada de marcas con portafolios eléctricos más completos ha reducido barreras de entrada. Ya no se trata de modelos exclusivos. Se trata de opciones reales para el uso diario.
Por eso, 2026 se perfila como un año decisivo. No por moda. Por conveniencia.
Qué significa realmente migrar a la movilidad sostenible
Migrar a un vehículo eléctrico no es solo cambiar de tecnología. Es cambiar la forma en que se distribuyen los gastos.
Mientras un vehículo a combustión concentra costos en combustible y mantenimiento, el eléctrico traslada el peso al momento de compra, pero compensa después.
Aquí entra en juego el paquete de incentivos. Sin ellos, la ecuación sería distinta. Con ellos, el costo total de propiedadse vuelve sorprendentemente competitivo.
Además, la movilidad sostenible en Colombia ya no depende solo del usuario. El marco legal acompaña la decisión.
Beneficios tributarios nacionales vigentes en 2026
Uno de los grandes atractivos de los vehículos eléctricos en Colombia está en los incentivos tributarios a nivel nacional. Estos beneficios no son simbólicos. Tienen impacto directo en el bolsillo.
IVA reducido y arancel preferencial
Actualmente, los vehículos eléctricos cuentan con:
- IVA reducido al 5 %, muy por debajo del régimen general
- Arancel de importación del 0 %, lo que disminuye el valor final del vehículo
Este punto resulta clave para modelos importados, que representan gran parte de la oferta eléctrica actual.
Impuesto vehicular con tope máximo
Otro beneficio relevante es el límite al impuesto vehicular.
En 2026, el impuesto no puede superar el 1 % del valor comercial del vehículo.
En la práctica, esto significa un ahorro anual constante frente a vehículos tradicionales, especialmente en gamas medias y altas.
Descuentos obligatorios en servicios esenciales
Además de los impuestos, la normativa contempla alivios en gastos recurrentes:
- Descuento del 10 % en el SOAT
- Descuento del 30 % en la revisión técnico–mecánica
Aunque parezcan porcentajes modestos, acumulados durante varios años, representan un ahorro relevante.
El papel de la UPME y la DIAN en los beneficios adicionales
Aquí es donde muchos usuarios se confunden.
No todos los beneficios aparecen automáticamente. Algunos requieren gestión.
En 2025, la DIAN emitió conceptos que aclararon el acceso a beneficios tributarios adicionales, tanto para personas naturales como jurídicas.
El requisito central es claro: el vehículo debe estar certificado por la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME).
Qué tipo de beneficios adicionales existen
Dependiendo del caso, estos incentivos pueden incluir:
- Deducciones especiales en el impuesto de renta
- Exclusión de IVA en inversiones asociadas a proyectos de energía limpia
Aunque no aplican de forma idéntica a todos los usuarios, sí amplían el alcance de la electrificación más allá de las empresas.
Por eso, informarse y asesorarse marca la diferencia.

Beneficios de movilidad: más tiempo, menos restricciones
El ahorro no siempre es dinero directo. A veces es tiempo.
Y en las grandes ciudades, el tiempo vale oro.
Exención de pico y placa en ciudades principales
Uno de los incentivos más valorados por los usuarios eléctricos es la exención de pico y placa.
En 2026, la situación es la siguiente:
- Bogotá: vehículos eléctricos exentos
- Cali: exención vigente para eléctricos
- Medellín: la exención puede solicitarse ante la Secretaría de Movilidad
Este beneficio mejora la experiencia diaria y reduce la dependencia de alternativas de transporte.
Otros incentivos locales de movilidad
La Ley 1964 contempla beneficios adicionales, que pueden variar según la ciudad:
- Tarifas preferenciales de estacionamiento
- Exenciones parciales en peajes
Aunque no todos aplican en todo el país, sí refuerzan la ventaja competitiva de la movilidad eléctrica.
El ahorro real: más allá del precio de compra
Cuando se habla de ahorro con vehículos eléctricos, muchos piensan solo en energía.
Sin embargo, el impacto es más amplio.
Menores costos operativos
Un vehículo eléctrico tiene menos piezas móviles. Eso se traduce en:
- Menor desgaste mecánico
- Menos visitas al taller
- Mantenimiento más predecible
Además, el costo por kilómetro recorrido suele ser inferior al de un vehículo a combustión.
Beneficios acumulados a lo largo del tiempo
Como señala Diego Zárate, Gerente de Geely Colombia, bien gestionados, los beneficios pueden representar millones de pesos en ahorros durante la vida útil del vehículo.
Y ese es el punto clave.
No es un ahorro inmediato aislado. Es un efecto acumulativo.
La importancia de la educación del consumidor
Uno de los grandes retos del mercado eléctrico en Colombia sigue siendo la información.
Muchos usuarios desconocen los incentivos o no saben cómo solicitarlos.
Aquí, el rol de las marcas y de las entidades públicas resulta fundamental.
Educar al consumidor no es vender. Es habilitar decisiones inteligentes.
Cuando el usuario entiende el marco completo, la transición deja de generar miedo.

Conclusión
Migrar a vehículos eléctricos en Colombia en 2026 ya no es un salto al vacío.
Es una decisión informada, respaldada por beneficios tributarios, incentivos de movilidad y ahorros reales en el tiempo.
Quien evalúa el panorama completo entiende que no se trata solo de cuidar el planeta, sino de optimizar costos, tiempo y experiencia de uso.
El reto no está en la tecnología. Está en informarse bien y actuar.


