¿Y si el mayor cambio de Tesla no tuviera ruedas, sino piernas?
Durante años, muchos pensamos que el Model S y el Model X eran intocables. Sin embargo, Tesla acaba de demostrar que incluso sus íconos pueden quedar atrás cuando la visión apunta más lejos. Hoy no solo hablamos del fin de dos autos legendarios. Hablamos del inicio de una nueva era para la compañía de Elon Musk.
- El anuncio que marca un antes y un después en Tesla
- Model S: el sedán que cambió la historia de Tesla
- Model X: el SUV eléctrico que rompió moldes
- La llegada del Model 3 y Model Y lo cambió todo
- Ventas en caída y cifras que explican la decisión
- Fremont: de autos eléctricos a robots humanoides
- Optimus: el nuevo eje del futuro de Tesla
- Menos autos de lujo, más eficiencia operativa
- ¿Qué significa esto para la identidad de Tesla?
- El impacto en el mercado y en los seguidores de la marca
- ¿Es este el comienzo de un Tesla sin autos de lujo?
Tesla confirmó que dejará de producir los Model S y Model X en el segundo trimestre de 2026 para redirigir recursos hacia su división de robótica, especialmente al desarrollo del robot humanoide Optimus. La decisión responde a la baja participación comercial de estos modelos de lujo y a una estrategia enfocada en automatización, eficiencia industrial y nuevas fuentes de ingresos más allá del sector automotor.
El anuncio que marca un antes y un después en Tesla
Tesla anunció oficialmente que discontinuará el Model S y el Model X durante el segundo trimestre de 2026. La confirmación llegó directamente de Elon Musk durante la presentación de resultados del cuarto trimestre y luego fue reforzada en X, antes Twitter. La noticia sacudió al sector automotriz, aunque, si miramos los números con calma, el desenlace parecía inevitable.
Ambos modelos fueron símbolos de innovación. Sin embargo, el mercado cambió. Tesla también. Hoy, la empresa mira más allá del volante. Apunta a la robótica, la automatización y un futuro donde los robots podrían generar más ingresos que los autos eléctricos.

Model S: el sedán que cambió la historia de Tesla
El Tesla Model S, lanzado en 2012, fue mucho más que un vehículo. Fue una declaración de principios. Demostró que un auto eléctrico podía ser rápido, elegante y competitivo frente a las berlinas premium tradicionales. Para muchos, fue el punto de quiebre que obligó a la industria a tomarse en serio la electrificación.
Durante más de una década, el Model S evolucionó constantemente. Mejoró su autonomía, refinó su rendimiento y elevó los estándares del segmento de lujo eléctrico. Gracias a él, Tesla dejó de ser una startup prometedora y se convirtió en un actor dominante del mercado global.
Aun así, el paso del tiempo no perdona. Las preferencias del consumidor cambiaron. Los volúmenes de venta se desplazaron hacia modelos más accesibles, prácticos y rentables.
Model X: el SUV eléctrico que rompió moldes
El Model X, presentado en 2015, llevó la filosofía de Tesla al mundo de los SUV. Sus puertas tipo alas de halcón se convirtieron en un sello inconfundible. Además, ofrecía un interior amplio, capacidad para tres filas y un enfoque familiar poco común en los eléctricos de su época.
En Estados Unidos, el Model X fue durante años uno de los SUV eléctricos más reconocidos. Combinaba tecnología, seguridad y diseño futurista. Sin embargo, su complejidad de fabricación y su precio elevado limitaron su alcance masivo.
Con la llegada de propuestas más simples y eficientes dentro del propio catálogo de Tesla, su protagonismo comenzó a diluirse.

La llegada del Model 3 y Model Y lo cambió todo
El verdadero giro estratégico de Tesla comenzó con el Model 3 en 2017 y el Model Y en 2019. Estos modelos democratizaron el acceso a la movilidad eléctrica de la marca. Eran más económicos, más fáciles de producir y con un mercado potencial mucho mayor.
Desde entonces, el foco de Tesla se trasladó al volumen. La rentabilidad ya no dependía del lujo extremo, sino de la eficiencia industrial y la escala global. En ese nuevo escenario, el Model S y el Model X quedaron en segundo plano.
No fue una decisión emocional. Fue pura estrategia empresarial.
Ventas en caída y cifras que explican la decisión
Con el paso de los años, Tesla dejó de reportar las ventas del Model S y Model X por separado. Ambos pasaron a integrarse en la categoría “Otros modelos” dentro de los informes financieros.
Para 2025, estos vehículos representaban apenas:
- 2,8% de los ingresos totales de Tesla
- 1,8% de las entregas globales
Estos números reflejan una realidad contundente. La demanda era cada vez más limitada frente a los modelos de mayor volumen. Mantener líneas de producción específicas para autos con tan bajo impacto comercial dejó de tener sentido.
Fremont: de autos eléctricos a robots humanoides
Uno de los puntos clave de esta decisión está en la planta de Fremont, California. Actualmente, allí se fabrican el Model S y el Model X. Sin embargo, Elon Musk confirmó que la instalación será reconvertida para producir Optimus, el robot humanoide de Tesla.
Este movimiento no es menor. Implica una transformación profunda del enfoque industrial de la compañía. Fremont pasará de ensamblar vehículos de lujo a convertirse en el corazón de la apuesta robótica de Tesla.
Según Musk, la robótica y la automatización ofrecen un potencial de crecimiento incluso mayor que el negocio automotor tradicional.
Optimus: el nuevo eje del futuro de Tesla
El robot humanoide Optimus representa la visión más ambiciosa de Tesla. La empresa cree que estos robots podrán realizar tareas repetitivas, peligrosas o físicamente exigentes en fábricas, almacenes y hogares.
La producción a gran escala de Optimus podría abrir un mercado completamente nuevo. Un mercado donde Tesla no compite solo con fabricantes de autos, sino con gigantes tecnológicos y empresas de automatización industrial.
Para lograrlo, la compañía necesita recursos, espacio y foco total. Discontinuar el Model S y Model X libera exactamente eso.
Menos autos de lujo, más eficiencia operativa
La eliminación de estos modelos también permite a Tesla:
- Reducir costos de producción
- Simplificar su portafolio
- Optimizar el uso de sus plantas
- Acelerar proyectos de alto impacto tecnológico
En un entorno global cada vez más competitivo, la eficiencia se volvió una prioridad absoluta. Tesla apuesta a concentrarse donde el retorno potencial es mayor.
No se trata de abandonar los autos eléctricos. Se trata de redefinir el centro del negocio.
¿Qué significa esto para la identidad de Tesla?
Durante años, Tesla fue sinónimo de innovación automotriz. Hoy, esa identidad se expande. La empresa ya no se define solo como fabricante de vehículos eléctricos, sino como una compañía de tecnología avanzada.
El fin del Model S y Model X simboliza ese cambio. Es el cierre de un capítulo glorioso, pero también la apertura de otro aún más ambicioso.
Tesla sigue mirando al futuro. Solo que ahora ese futuro camina sobre dos piernas.
El impacto en el mercado y en los seguidores de la marca
Para muchos fanáticos, la noticia genera nostalgia. El Model S y el Model X fueron autos aspiracionales. Representaban el lado más exclusivo de Tesla. Su desaparición marca el fin de una era dorada.
Sin embargo, desde una perspectiva estratégica, el movimiento es coherente. El mercado premia la innovación que escala. Y la robótica promete exactamente eso.
El legado de estos modelos no desaparece. Queda grabado como el cimiento sobre el cual Tesla construye su próxima revolución.

¿Es este el comienzo de un Tesla sin autos de lujo?
No necesariamente. Tesla podría volver al segmento premium en el futuro. Sin embargo, por ahora, la prioridad es clara. La empresa apuesta por productos con mayor impacto global y menor complejidad industrial.
Mientras tanto, el Model 3 y el Model Y seguirán siendo los pilares del negocio automotor. Al mismo tiempo, Optimus podría convertirse en el nuevo protagonista de la marca.
La historia de Tesla vuelve a reinventarse. Como siempre.


