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Range Rover Electric: el todoterreno de lujo rompe sus reglas con 550 Caballos y 600 km de autonomía

El Range Rover Electric ya está aquí y sus cifras sorprenden: 550 Caballos, 850 Nm y carga ultrarrápida. ¿Ha cambiado todo?

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Clifford Castellanos - Periodista Automotriz
13 min de Lectura

Range Rover acaba de cruzar una frontera que parecía imposible. Su icónico todoterreno abandona el motor de combustión y apuesta por la electricidad con una propuesta brutal: 550 Caballos, 850 Nm de par y hasta 600 kilómetros de autonomía. Sin embargo, la verdadera sorpresa está en otro lugar.

Porque este no es un eléctrico convencional. El nuevo Range Rover Electric mantiene una capacidad de vadeo de 900 milímetros, acelera de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos y carga hasta el 80% de su batería en apenas 22 minutos. La pregunta es inevitable: ¿acaba de cambiar Range Rover para siempre?

Durante décadas, el modelo británico ha construido su reputación sobre una combinación casi imposible de replicar. Lujo absoluto por un lado. Capacidades extremas fuera del asfalto por otro. Ahora, sin embargo, la marca se enfrenta a su mayor transformación. Y, viendo sus cifras, no parece haber elegido el camino más conservador.

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Range Rover Electric: el cambio más radical de su historia ya está aquí

El Range Rover Electric no representa una simple actualización. Es el salto más profundo que ha vivido el modelo desde su nacimiento. Por primera vez, el emblemático todoterreno prescinde completamente de un motor de combustión.

La transformación ha requerido cinco años de desarrollo, más de 1,5 millones de kilómetros de pruebas extremas y más de 300 patentes nuevas. Son cifras que dejan clara una cosa: convertir un Range Rover en eléctrico no consistía simplemente en instalar una batería.

JLR ha utilizado la plataforma MLA-Flex para desarrollar este modelo. Además, la producción se realizará en la histórica planta de Solihull, en Reino Unido. Allí, miles de trabajadores ya han recibido formación relacionada con la electrificación.

Pero aquí aparece uno de los detalles más llamativos. Visualmente, el Range Rover Electric apenas rompe con la imagen tradicional del modelo. La revolución no está a simple vista. Está escondida bajo su carrocería.

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550 Caballos: un Range Rover eléctrico con prestaciones de deportivo

Bajo su enorme carrocería encontramos dos motores eléctricos de imanes permanentes. Uno impulsa el eje delantero y el otro trabaja sobre el eje trasero. Juntos desarrollan 550 Caballos y 850 Nm de par máximo.

El resultado sorprende por su contundencia. El Range Rover Electric acelera de 0 a 100 km/h en solo 4,5 segundos. Para ponerlo en contexto, hablamos de un vehículo que pesa aproximadamente 2.700 kilos.

Sus cifras principales son difíciles de ignorar:

  • 550 Caballos de potencia
  • 850 Nm de par máximo
  • Aceleración de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos
  • Recuperación de 80 a 120 km/h en 2,7 segundos
  • Velocidad máxima limitada a 200 km/h
  • Dos motores eléctricos de imanes permanentes

Sin embargo, la aceleración no cuenta toda la historia. La recuperación de 80 a 120 km/h en 2,7 segundos muestra la enorme capacidad de respuesta disponible.

En otras palabras, este Range Rover Electric no necesita revolucionar un motor. Tampoco necesita esperar a que llegue la potencia. La respuesta está disponible de forma prácticamente inmediata.

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Una batería enorme y hasta 600 kilómetros de autonomía

El corazón energético del modelo es una batería NMC con 118,5 kWh de capacidad utilizable. Además, pesa aproximadamente 730 kilos y ocupa una posición estratégica dentro de la estructura.

La batería se sitúa en la parte baja del vehículo. Gracias a esta solución, el centro de gravedad baja 9 centímetros frente a las versiones térmicas.

Esa modificación puede parecer pequeña sobre el papel. Sin embargo, resulta importante en un vehículo de estas dimensiones. Una masa situada más abajo ayuda a mejorar la estabilidad y reduce determinados movimientos de la carrocería.

La marca anuncia una autonomía de hasta 600 kilómetros WLTP. Además, las pruebas internas apuntan a unos 535 kilómetros de autonomía real.

Estas cifras cambian completamente el planteamiento del vehículo. El Range Rover Electric no se limita a los desplazamientos urbanos. Su autonomía busca convertirlo en una alternativa real para realizar viajes largos.

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Recuperar 220 kilómetros en diez minutos cambia las reglas

La autonomía importa. Sin embargo, la velocidad de recarga puede ser todavía más decisiva durante un viaje.

Por eso, el nuevo modelo incorpora una arquitectura de 800 voltios. Gracias a ella, puede aceptar cargas rápidas en corriente continua de hasta 350 kW.

Las cifras anunciadas son especialmente llamativas:

  • Arquitectura de 800 voltios
  • Carga rápida de hasta 350 kW
  • Del 10% al 80% en aproximadamente 22 minutos
  • Hasta 220 kilómetros recuperados en 10 minutos
  • Cargador embarcado de 22 kW
  • Recarga completa en unas siete horas
  • Función bidireccional V2L
  • Hasta 3,6 kW para alimentar dispositivos externos

La posibilidad de recuperar hasta 220 kilómetros en diez minutos representa uno de los puntos más importantes del modelo. Durante un viaje, una parada breve puede devolver una cantidad considerable de autonomía.

Además, la función V2L permite utilizar el vehículo como fuente de energía externa. Así, la batería puede alimentar diferentes dispositivos con una potencia de hasta 3,6 kW.

Lo más sorprendente: sigue pudiendo atravesar 900 mm de agua

Aquí es donde el Range Rover Electric intenta responder a sus críticos antes incluso de que aparezcan.

La electrificación plantea dudas inevitables en un todoterreno. ¿Qué ocurre con el agua? ¿Qué sucede sobre barro o hielo? ¿Puede un vehículo eléctrico conservar las capacidades que han definido al Range Rover durante décadas?

La respuesta de la marca es contundente. El nuevo modelo mantiene una capacidad de vadeo de 900 milímetros.

Sus principales cifras fuera del asfalto incluyen:

  • 900 mm de capacidad de vadeo
  • Ángulo de entrada de 33,2 grados
  • Ángulo de salida de 28,8 grados
  • Ángulo de rampa de 22,3 grados
  • Altura libre al suelo de 262 mm
  • Elevación adicional de hasta 60 mm
  • Suspensión neumática de doble cámara

Los ángulos son ligeramente inferiores a los de las versiones térmicas. Aun así, continúan situándose en valores muy competitivos.

Por tanto, la llegada de la electricidad no ha convertido al modelo en un SUV pensado únicamente para el asfalto. Al menos sobre el papel, mantiene una parte esencial de su personalidad.

Su tracción puede reaccionar hasta 100 veces más rápido

Aquí aparece otra de las grandes ventajas de los motores eléctricos.

El sistema Integrated Traction Management controla la velocidad de los motores eléctricos en apenas 50 milisegundos. Además, puede gestionar el deslizamiento de las ruedas hasta 100 veces más rápido que un sistema mecánico convencional.

Esta capacidad puede resultar especialmente importante sobre superficies con poca adherencia. El barro, la nieve o las pendientes exigen reacciones rápidas.

En un sistema eléctrico, cada motor puede modificar su respuesta de forma inmediata. Por ello, la gestión de la tracción puede alcanzar un nivel de precisión especialmente elevado.

Además, el modo One-Pedal también funciona en pendientes de hasta 33 grados. El conductor puede detener el vehículo en mitad de una rampa y mantener un mayor control durante el descenso.

Parece un Range Rover convencional, pero esconde una revolución

Una de las decisiones más interesantes del nuevo modelo está en su diseño.

El Range Rover Electric no intenta llamar la atención con una imagen radicalmente futurista. Mantiene las proporciones y el lenguaje visual que han definido al modelo.

La principal diferencia aparece en la zona frontal. La parrilla es ciega y presenta un acabado negro para integrarse con la carrocería.

Entre sus detalles específicos encontramos:

  • Parrilla delantera cerrada
  • Acabado negro en la zona frontal
  • Llantas específicas de 22 pulgadas
  • Diseño más aerodinámico
  • Toma de carga en el lado del conductor
  • Apertura eléctrica de la tapa
  • Segunda toma destinada a corriente alterna
  • Sin maletero delantero

La ausencia de un maletero frontal también resulta llamativa. La marca considera suficiente el espacio disponible y no ha utilizado esa zona como compartimento adicional.

El resultado es una estrategia clara. El vehículo no necesita anunciar constantemente que es eléctrico. Quien lo vea reconocerá inmediatamente su silueta.

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El interior es todavía más silencioso que antes

La electricidad transforma profundamente la experiencia dentro del habitáculo.

El diseño mantiene el cuadro digital de 13,7 pulgadas y el sistema multimedia Pivi Pro. Sin embargo, aparecen funciones específicas para controlar el flujo energético.

La verdadera diferencia está relacionada con el silencio.

El Range Rover Electric incorpora un sistema de cancelación activa de ruido y un aislamiento acústico mejorado. Según los datos disponibles, el habitáculo es 7 decibelios más silencioso que un Range Rover con motor V8.

Ese silencio puede cambiar completamente la experiencia de viaje. Cuando desaparece el sonido del motor, otros elementos pasan a ocupar el protagonismo.

La suavidad de marcha adquiere una nueva dimensión. El aislamiento se vuelve más perceptible. Y, finalmente, el confort puede convertirse en uno de sus mayores argumentos.

Un sistema controla 700 parámetros para ahorrar energía

La eficiencia también depende de algo que normalmente pasa desapercibido: la temperatura.

El nuevo Range Rover Electric incorpora el sistema ThermAssist, capaz de monitorizar hasta 700 parámetros en tiempo real.

Su función consiste en gestionar el reparto energético entre el habitáculo, la batería y los motores. El objetivo es optimizar el funcionamiento sin desperdiciar energía.

Según los datos disponibles, este sistema puede reducir el consumo relacionado con la calefacción hasta en un 40%.

Esta tecnología resulta especialmente importante en un vehículo eléctrico. La calefacción puede afectar directamente a la autonomía. Por tanto, gestionar correctamente la temperatura puede marcar una diferencia importante.

163.250 euros: el precio del Range Rover Electric en España

El nuevo Range Rover Electric ya está disponible en España desde 163.250 euros.

Evidentemente, no se trata de un vehículo para todos los públicos. Su precio lo sitúa en la parte más exclusiva del mercado.

Sin embargo, su propuesta tampoco busca competir únicamente por autonomía o aceleración. El objetivo parece mucho más complejo.

El modelo combina potencia, tecnología, lujo, capacidades todoterreno y una autonomía orientada a los viajes largos. Esa mezcla constituye, precisamente, su principal argumento.

¿Estamos ante el Range Rover más importante de las últimas décadas?

El Range Rover Electric representa un punto de inflexión. La marca ha decidido electrificar uno de sus modelos más emblemáticos sin modificar radicalmente su identidad.

Sus cifras son contundentes. 550 Caballos, 850 Nm, 600 kilómetros de autonomía y carga de hasta 350 kW.

Sin embargo, lo más importante podría estar lejos de esas cifras.

La capacidad de atravesar 900 mm de agua, la suspensión neumática y la gestión inteligente de la tracción muestran una intención clara. La electricidad no debe sustituir la esencia del Range Rover.

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Periodista Automotriz
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Comunicador Periodista y Comunicador Social, especializado en el sector automotor y Financiero con más de 20 años de experiencia en dicho sector.
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