Kia y The Ocean Cleanup avanzan en Ciudad de Panamá para reducir los residuos plásticos que llegan al océano. El proyecto utiliza tecnología Interceptor™ en ríos urbanos y busca recuperar hasta 100.000 kilogramos de plástico cada año. Además, la iniciativa forma parte del Programa 30 Ciudades de The Ocean Cleanup y cuenta con la participación de Marea Verde y autoridades locales.
- ¿Qué está haciendo Kia junto a The Ocean Cleanup?
- Ciudad de Panamá, un punto clave para frenar el plástico
- ¿Cómo funciona el proyecto Seven Basins?
- Los Interceptor 022 y 025 ya están operativos
- ¿Qué resultados busca conseguir Kia en Panamá?
- El viaje de Kia y sus socios para conocer el impacto
- El Programa 30 Ciudades busca ampliar la intervención
- Kia también refuerza su movilidad eléctrica
- La importancia de detener el plástico antes de llegar al océano
- Una colaboración que continúa hasta 2031
- ¿Qué dijeron Kia y The Ocean Cleanup sobre el proyecto?
- ¿Qué viene ahora para el proyecto en Panamá?
La contaminación plástica tiene un recorrido que muchas veces comienza lejos del mar. Una botella, un envase o cualquier residuo puede terminar desplazándose por un río. Finalmente, ese material puede alcanzar zonas costeras y ecosistemas especialmente sensibles. Precisamente ahí entra en escena una alianza que busca cambiar ese recorrido. Kia y The Ocean Cleanup están impulsando soluciones para detener los residuos antes de que lleguen al océano.
Ciudad de Panamá se ha convertido en uno de los escenarios principales de esta estrategia. La iniciativa forma parte del Programa 30 Ciudades de The Ocean Cleanup, diseñado para ampliar las soluciones contra la contaminación fluvial. El proyecto combina tecnología, conocimiento local y colaboración institucional. Y aunque el desafío sigue siendo enorme, los primeros resultados permiten medir el avance.

¿Qué está haciendo Kia junto a The Ocean Cleanup?
La colaboración entre Kia Corporation y The Ocean Cleanup comenzó en 2022. Ambas organizaciones establecieron entonces una alianza con vigencia prevista hasta 2031. Desde esa posición, Kia actúa como Global Mission Partner de la organización ambiental.
La participación de la marca no se limita a una aportación económica. Kia proporciona financiación, soluciones de movilidad y conocimientos vinculados con investigación y desarrollo. Además, trabaja para incorporar materiales plásticos recuperados del océano dentro de su cadena de valor.
Este enfoque conecta la protección ambiental con el desarrollo de soluciones para la movilidad. De hecho, la colaboración ya tiene una aplicación concreta en uno de sus vehículos. Kia prevé ofrecer un forro de maletero para el EV3 fabricado parcialmente con plástico recuperado.
El componente reciclado procede del Great Pacific Garbage Patch, según la información proporcionada. El material representa el 40 % del forro previsto. El resto corresponde a 35 % de TPV y 25 % de materiales inorgánicos u otros aditivos.
Ciudad de Panamá, un punto clave para frenar el plástico
La situación de Ciudad de Panamá explica buena parte de la importancia del proyecto. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la ciudad genera más de 41.000 toneladas de residuos plásticos cada año. La ubicación costera aumenta las consecuencias potenciales de una gestión insuficiente.
Además, la región cuenta con ecosistemas de gran importancia ambiental. Entre ellos destacan los manglares y otros espacios vinculados con la biodiversidad. Por eso, controlar el plástico antes de que alcance la costa representa una parte esencial de la estrategia.
El proyecto también busca actuar sobre los ríos que atraviesan la ciudad. El objetivo consiste en interceptar los residuos durante su recorrido. Así, el plástico puede retirarse antes de continuar hacia la Bahía de Panamá.
La estrategia resulta especialmente relevante porque no se concentra únicamente en retirar residuos ya acumulados. También busca evitar que nuevos materiales entren en el sistema fluvial. En otras palabras, la intervención intenta cortar el problema desde una de sus principales rutas de entrada.
¿Cómo funciona el proyecto Seven Basins?
The Ocean Cleanup y Marea Verde trabajan junto con el gobierno nacional y las autoridades municipales. La iniciativa recibe el nombre de Proyecto Seven Basins. Su objetivo consiste en trabajar sobre siete de las principales vías fluviales que atraviesan Ciudad de Panamá.
Para conseguirlo, el proyecto utiliza la tecnología Interceptor™ de The Ocean Cleanup. Estos sistemas están diseñados para recoger residuos que se desplazan por los ríos. Posteriormente, los materiales interceptados pueden gestionarse fuera del cauce.
La iniciativa también contempla acciones de educación ambiental. Esta parte resulta importante porque recoger residuos no elimina por sí sola la generación de basura. Por ello, el proyecto busca complementar la intervención tecnológica con medidas dirigidas a la prevención.
Entre los objetivos establecidos destacan:
- Evitar más de 800.000 kilogramos de residuos que podrían llegar al mar cada año.
- Recuperar al menos 100.000 kilogramos de plástico anualmente.
- Contribuir a un ecosistema más limpio para más de dos millones de aves migratorias.
- Restaurar más de 30 kilómetros de costa.
- Mejorar la calidad de vida de las comunidades situadas junto a los ríos.
Los Interceptor 022 y 025 ya están operativos
Una de las partes más concretas del proyecto se encuentra en dos instalaciones. The Ocean Cleanup instaló el Interceptor 022 en el Río Abajo. También incorporó el Interceptor 025 en el Río Matías Hernández.
Ambos sistemas representan una fase práctica de la estrategia. En lugar de esperar a que los residuos alcancen zonas costeras, la tecnología actúa durante su desplazamiento. Así, el plástico puede retirarse en un punto anterior de su recorrido.
La alianza con Marea Verde aporta además conocimiento y presencia local. Esta organización sin ánimo de lucro participa en el trabajo desarrollado en Panamá. La cooperación permite conectar la tecnología internacional con las características concretas de cada comunidad.
El proyecto contempla todavía otras cinco vías fluviales regionales. Por tanto, los dos sistemas actuales forman parte de una iniciativa de mayor alcance. Conforme avance la implementación, la intervención podría extenderse a más zonas de la ciudad.
¿Qué resultados busca conseguir Kia en Panamá?
La iniciativa persigue resultados ambientales que puedan medirse. Esa característica diferencia el proyecto de una acción puramente simbólica. La cantidad de residuos evitados y recuperados permite evaluar el avance de las operaciones.
El objetivo anual supera los 800.000 kilogramos de residuos evitados. Paralelamente, se pretende recuperar como mínimo 100.000 kilogramos de plástico. Ambas cifras muestran que la estrategia combina prevención e intervención directa.
Sin embargo, el alcance del proyecto va más allá del peso de los residuos retirados. También existe una dimensión relacionada con los ecosistemas. La iniciativa busca contribuir a la protección de una zona que sirve como entorno para millones de aves migratorias.
Asimismo, se contempla la restauración de más de 30 kilómetros de costa. Las comunidades cercanas a los ríos también forman parte de los objetivos. Por ello, el proyecto conecta la reducción de residuos con una mejora potencial de las condiciones locales.
El viaje de Kia y sus socios para conocer el impacto
Durante julio de 2026, un equipo internacional viajó hasta la región. La delegación estuvo formada por socios, representantes de medios y otros actores interesados. El propósito fue conocer directamente el desarrollo de las operaciones.
La visita permitió observar los efectos del proyecto sobre el terreno. También facilitó entrevistas con las personas involucradas en su implementación. Además, permitió conocer las experiencias de quienes se benefician directamente de estas acciones.
Este tipo de seguimiento ayuda a mostrar la dimensión humana del proyecto. Las cifras explican cuánto material puede retirarse. Sin embargo, las historias locales permiten entender qué significa intervenir sobre los ríos y sus comunidades.
La documentación realizada durante la visita también contribuye a explicar el funcionamiento del programa. De esta manera, Ciudad de Panamá aparece como un caso concreto dentro del Programa 30 Ciudades. La experiencia puede servir para mostrar cómo se desarrollan estas soluciones en entornos urbanos.

El Programa 30 Ciudades busca ampliar la intervención
The Ocean Cleanup ha planteado el Programa 30 Ciudades como una estrategia para ampliar sus soluciones Interceptor™. La iniciativa se centra en importantes núcleos de población de Asia y América. Su propósito consiste en actuar sobre los ríos que transportan residuos hacia los océanos.
La organización busca evitar hasta un tercio del plástico fluyente hacia el océano antes del final de la década. Además, plantea contribuir a una reducción eventual del 90 % de la contaminación por plásticos flotantes para 2040.
Estas metas requieren intervenir en múltiples puntos. No basta con actuar sobre un solo río o una sola ciudad. Por eso, el concepto de ciudades conectadas mediante una estrategia común adquiere especial importancia.
Ciudad de Panamá representa uno de los proyectos vinculados con esta expansión. Allí, la tecnología se combina con instituciones públicas, organizaciones locales y comunidades. El resultado pretende ser un modelo de colaboración capaz de abordar el problema desde diferentes frentes.
Kia también refuerza su movilidad eléctrica
La colaboración ambiental incluye una dimensión relacionada con la movilidad. Kia renovó recientemente la flota de vehículos eléctricos que proporciona a The Ocean Cleanup. La nueva dotación incluye dos unidades del Kia EV3 y dos del Kia EV4.
Estos vehículos apoyan las operaciones terrestres de la organización. La sede de The Ocean Cleanup se encuentra en Róterdam, Países Bajos. Así, la colaboración conecta las actividades ambientales con soluciones de movilidad eléctrica.
Esta relación también muestra cómo una alianza corporativa puede abarcar diferentes áreas. Por un lado, existe apoyo financiero para las operaciones. Por otro, se incorporan recursos de movilidad y conocimientos de investigación y desarrollo.
La estrategia también contempla el uso de plástico recuperado dentro de productos. El futuro forro de maletero del EV3 representa el primer ejemplo mencionado de esta aplicación. Su composición incluye material procedente del Great Pacific Garbage Patch.
La importancia de detener el plástico antes de llegar al océano
Una vez que los residuos alcanzan el océano, su recuperación puede resultar considerablemente más compleja. Los ríos ofrecen una oportunidad diferente. En esos puntos, los materiales todavía siguen rutas relativamente definidas.
La tecnología Interceptor™ aprovecha precisamente esa característica. El sistema busca capturar residuos mientras avanzan por los cauces. De este modo, el proyecto intenta actuar antes de que la contaminación se disperse en ambientes marinos.
La estrategia tiene además un componente preventivo. Si una ciudad reduce la cantidad de residuos que entran en sus ríos, disminuye también el material disponible para transportar hacia el mar. Por eso, la educación ambiental forma parte del Proyecto Seven Basins.
La combinación resulta fundamental. Tecnología para interceptar, acciones para prevenir y participación local para mantener los avances. Ninguno de estos elementos funciona de manera aislada con la misma amplitud.
Una colaboración que continúa hasta 2031
La alianza entre Kia y The Ocean Cleanup tiene una duración prevista hasta 2031. Esto proporciona un horizonte amplio para desarrollar nuevas acciones. También permite que ambas organizaciones continúen explorando soluciones vinculadas con la contaminación plástica.
El trabajo en Panamá forma parte de esa colaboración internacional. Sin embargo, su importancia está relacionada con las características particulares de la ciudad. La presencia de ríos urbanos, costa y ecosistemas sensibles convierte la intervención en un proyecto de alcance ambiental y comunitario.
Kia también ha mostrado interés en aprovechar los materiales recuperados. Esa posibilidad conecta la limpieza de los océanos con el desarrollo de productos. El objetivo final consiste en avanzar hacia soluciones más sostenibles dentro del sector de la movilidad.
Además, la experiencia previa en Guatemala refuerza esta línea de colaboración. El año pasado, Kia coprodujo un documental sobre el impacto de la misión de The Ocean Cleanup en ese país. Panamá representa ahora otro capítulo dentro de esa relación.
¿Qué dijeron Kia y The Ocean Cleanup sobre el proyecto?
Steve Lee, presidente de la sede regional de Kia para Centro y Sudamérica, destacó el papel de la innovación. También señaló la importancia de la colaboración y la responsabilidad corporativa. Sus declaraciones relacionaron el proyecto con la protección de los océanos y la biodiversidad.
Por su parte, James Patterson, responsable de Panamá en The Ocean Cleanup, destacó la cooperación internacional y local. También puso énfasis en combinar tecnología con conocimiento práctico. Según sus declaraciones, esa combinación permite abordar el plástico desde su origen.
Las dos posiciones coinciden en un punto central. El proyecto requiere más que una tecnología concreta. También necesita alianzas, conocimiento del territorio y participación de las comunidades.
Precisamente ahí aparece uno de los elementos más interesantes del caso panameño. El proyecto no plantea una única solución para todos los problemas. Busca integrar diferentes herramientas dentro de una estrategia común.
¿Qué viene ahora para el proyecto en Panamá?
El trabajo continuará con las cinco vías fluviales adicionales previstas. También se mantendrán los programas destinados a mejorar la educación ambiental. El objetivo consiste en reducir la creación de residuos desde la fuente.
Los resultados de los Interceptor 022 y 025 ofrecen una base para continuar avanzando. A partir de ahí, la expansión permitirá ampliar el área de intervención. El impacto también podrá medirse mediante la cantidad de residuos evitados y recuperados.
El desafío, sin embargo, permanece abierto. Reducir el plástico que llega al océano exige actuar de forma constante. También requiere coordinación entre administraciones, organizaciones, empresas y comunidades.
Por eso, Kia y The Ocean Cleanup en Ciudad de Panamá representan algo más que una alianza puntual. El proyecto combina tecnología, movilidad, financiación y participación local. Además, conecta la recuperación de residuos con la prevención de nuevas fuentes de contaminación.


