Día sin Carro en Bogotá impulsa la movilidad sostenible

Vehículos eléctricos sin pico y placa: la movilidad que ahorra, avanza y no se detiene.

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Alberto García - Periodista Automotriz
8 min de Lectura

¿Y si el Día sin Carro en Bogotá no fuera solo una jornada simbólica, sino una señal clara de hacia dónde se mueven nuestras ciudades? Cada año, esta iniciativa deja una pregunta flotando en el aire: ¿estamos realmente listos para cambiar la forma en que nos movemos? La respuesta, aunque parezca silenciosa, ya rueda por las calles.

¿Qué impulsa el crecimiento de los vehículos eléctricos en el Día sin Carro?

El Día sin Carro en Bogotá se ha convertido en mucho más que una restricción temporal. Es un espejo que refleja las tensiones del tráfico, la urgencia ambiental y, sobre todo, las nuevas decisiones de movilidad que estamos tomando como sociedad. Durante estas jornadas, la conversación se acelera y la movilidad sostenible deja de ser un concepto lejano para convertirse en una necesidad cotidiana.

Nosotros lo vemos cada año. Las calles cambian de ritmo, el ruido baja y las alternativas ganan protagonismo. Sin embargo, también surge una realidad incómoda: no todos pueden prescindir de un vehículo durante todo el día. Ahí es donde los vehículos eléctricos entran en escena, no como una moda, sino como una solución práctica, eficiente y sin restricciones.

En este contexto, medidas como el pico y placa conviven con tecnologías que ya no están sujetas a estas limitaciones. Los autos eléctricos e híbridos, al estar exentos, ofrecen libertad de movimiento en jornadas críticas. Además, responden a una demanda ciudadana cada vez más clara: movernos mejor, gastar menos y contaminar lo mínimo posible.

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El Día sin Carro en Bogotá: una radiografía de la movilidad urbana

La jornada del Día sin Carro en Bogotá, programada para el jueves 5 de febrero, entre las 5:00 a. m. y las 9:00 p. m., vuelve a poner sobre la mesa una discusión clave. Las ciudades ya no pueden depender únicamente de restricciones. Necesitan soluciones estructurales.

Durante estas horas, miles de personas reorganizan su rutina. Algunos optan por el transporte público, otros por la bicicleta. No obstante, muchos siguen necesitando un auto para trabajar, movilizar mercancía o cumplir compromisos. Aquí aparece el valor real de la movilidad eléctrica, que permite circular sin sanciones y sin culpa ambiental.

Además, estas jornadas evidencian algo más profundo. El modelo tradicional de movilidad está agotado. El tráfico, los tiempos perdidos y los costos crecientes obligan a repensar cada trayecto. Por eso, el Día sin Carro ya no es solo una pausa. Es un laboratorio urbano.

Crecimiento histórico de los vehículos eléctricos en Colombia

Las cifras no mienten y, cuando hablan, lo hacen con fuerza. Según el más reciente informe del Registro de Vehículos de Fenalco y la Andi, las matrículas de vehículos eléctricos en Colombia crecieron un 82 % frente a enero de 2025, alcanzando 1.758 unidades.

Este salto no es casual. Refleja un cambio profundo en la mentalidad de los ciudadanos. Cada vez más personas priorizan alternativas que reduzcan gastos, eviten restricciones y se alineen con un estilo de vida eficiente. En otras palabras, el usuario ya no compra solo un vehículo. Compra tranquilidad.

Nosotros entendemos este fenómeno como una señal clara. El mercado está madurando. Los precios son más competitivos, la oferta es más amplia y la infraestructura avanza. Aunque aún hay retos, la dirección es evidente: la electromovilidad dejó de ser una promesa futura.

Por qué los vehículos eléctricos ganan terreno frente a los de combustión

Durante años, el debate fue técnico. Autonomía, potencia, tiempos de carga. Hoy, el debate es práctico. ¿Cuánto gasto? ¿Cuánto tiempo ahorro? ¿Qué tan libre puedo moverme?

Los vehículos eléctricos responden con argumentos sólidos:

  • Menores costos diarios
  • Mantenimiento simplificado
  • Silencio y confort de marcha
  • Beneficios tributarios
  • Exención de restricciones urbanas

Además, ofrecen una experiencia distinta. Conducir un auto eléctrico se siente fluido, inmediato y relajado. En entornos urbanos congestionados, esa diferencia pesa más de lo que muchos imaginan.

Ahorro en costos de operación: el argumento que convence

Uno de los factores más determinantes es el ahorro económico. Al eliminar el consumo de combustible, los gastos diarios se reducen de forma drástica. La electricidad es más estable en precio y, en muchos casos, puede cargarse en casa.

Además, el mantenimiento es más sencillo. No hay cambios de aceite, menos piezas móviles y menos visitas al taller. A largo plazo, el impacto en el bolsillo es evidente.

En modelos urbanos como el BOX, el ahorro puede superar el 70 % frente a vehículos de combustión de la misma categoría. Ese porcentaje no es menor. Es una diferencia que se siente mes a mes.

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Exención del pico y placa: libertad en la ciudad

Para muchos conductores, el pico y placa es una de las mayores molestias. Planear la semana según una restricción genera estrés y limita la productividad. Los autos eléctricos, al estar exentos, eliminan ese problema de raíz.

Esta ventaja cobra especial relevancia en jornadas como el Día sin Carro. Mientras otros deben detenerse, el usuario eléctrico sigue su camino sin inconvenientes. Esa libertad se traduce en tiempo ganado y decisiones más flexibles.

Además, esta exención no es temporal. Hace parte de una política pública que busca incentivar tecnologías limpias. Por eso, cada vez más personas la consideran al momento de comprar.

Carga rápida y autonomía: mitos que ya quedaron atrás

Durante mucho tiempo, la autonomía fue el gran miedo. Hoy, ese argumento pierde fuerza. Los avances en baterías y sistemas de carga cambiaron el panorama.

Modelos recientes permiten cargas completas en tan solo 30 minutos, mediante conexiones como CCS2. Además, ofrecen autonomías que alcanzan hasta 430 kilómetros, más que suficientes para el uso urbano y periurbano.

Esto significa algo muy concreto. El vehículo se adapta al ritmo diario. Cargarlo deja de ser una preocupación y se integra a la rutina, como cargar el celular.

Beneficios tributarios que reducen el costo total

El ahorro no termina en la operación. Los vehículos eléctricos cuentan con incentivos tributarios que alivian el costo de propiedad. Entre ellos destacan:

  • Tarifas preferenciales en el impuesto vehicular
  • Beneficios locales según la ciudad
  • Posibles incentivos en parqueaderos

Estos factores, sumados al menor gasto operativo, hacen que el costo total sea cada vez más competitivo frente a opciones tradicionales.

Tecnología y seguridad pensadas para la ciudad

La movilidad urbana exige precisión, asistencia y confort. Los eléctricos actuales integran sistemas avanzados de seguridad y ayudas a la conducción diseñadas para el tráfico intenso.

Entre las tecnologías más comunes encontramos:

  • Asistencias de frenado
  • Control de estabilidad
  • Sistemas de monitoreo
  • Interfaces digitales intuitivas

Todo está pensado para reducir la fatiga y aumentar la confianza al volante. En trayectos diarios, eso marca la diferencia.

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Alberto Garcia - Gravatar
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Comunicador Periodista y Comunicador Social, especializado en el sector automotor y Financiero con más de 7 años de experiencia en dicho sector.
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