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Geely en Europa: podría fabricar sus modelos y los de Zeekr y Lynk & Co en plantas de Volvo

Geely prepara una jugada clave en Europa: podría fabricar modelos de Geely, Zeekr y Lynk & Co en plantas de Volvo para evitar aranceles.

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Clifford Castellanos - Periodista Automotriz
15 min de Lectura

Geely estudia fabricar vehículos de sus marcas en plantas europeas de Volvo desde 2028. La estrategia busca acelerar su expansión y evitar aranceles adicionales en la Unión Europea.

Hay movimientos industriales que parecen pequeños, pero pueden cambiar por completo una estrategia internacional. Geely en Europa prepara precisamente uno de esos movimientos. El grupo chino analiza utilizar algunas plantas de Volvo para fabricar vehículos de otras marcas pertenecientes al consorcio.

La posibilidad cobra especial relevancia porque Europa representa un mercado estratégico para el fabricante. Además, producir localmente podría modificar los costos de varios modelos eléctricos. Y aquí aparece la parte más interesante: Geely podría aprovechar instalaciones que ya existen, en lugar de construir fábricas nuevas.

La compañía todavía no confirmó qué modelos llegarían a estas instalaciones. Tampoco definió oficialmente qué plantas participarían en el proyecto. Sin embargo, las declaraciones de An Conghui abren una puerta que podría tener consecuencias importantes.

Geely at CES KV

Geely busca acelerar su expansión europea

Geely prepara una nueva etapa dentro de su crecimiento internacional. El grupo pretende aumentar considerablemente su presencia fuera de China durante los próximos años. Para lograrlo, necesita algo más que exportar vehículos desde sus fábricas asiáticas.

En ese contexto, fabricar localmente ofrece varias ventajas. Por un lado, permite acercar la producción a los principales mercados europeos. Por otro, reduce la dependencia de las exportaciones procedentes de China. Además, facilita aprovechar instalaciones industriales que ya cuentan con experiencia y proveedores establecidos.

La estrategia tampoco se limita a una sola marca. Geely, Zeekr y Lynk & Co forman parte del ecosistema empresarial que podría beneficiarse de esta capacidad productiva. Así, una misma infraestructura podría respaldar diferentes propuestas comerciales dentro del grupo.

Volvo Oficinas
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¿Por qué utilizar las plantas de Volvo?

La respuesta parece bastante lógica. Construir una fábrica desde cero exige inversiones elevadas y varios años de planificación. También implica desarrollar cadenas logísticas, contratar personal y adaptar instalaciones a nuevos procesos.

Utilizar una planta existente cambia completamente ese escenario. Geely podría aprovechar una infraestructura que ya funciona y que conoce las exigencias del mercado europeo. Por tanto, el grupo tendría una vía potencialmente más rápida para aumentar su producción regional.

Además, Volvo ya forma parte del entramado empresarial relacionado con Geely. Esto crea una situación particular, porque existe experiencia compartida en plataformas, tecnologías y procesos industriales. Por consiguiente, el aprovechamiento de determinadas instalaciones puede resultar más sencillo.

Gante aparece como una candidata especialmente interesante

Entre las instalaciones que podrían tener mayor protagonismo aparece la planta de Volvo en Gante, Bélgica. Esta fábrica ya tiene experiencia produciendo vehículos desarrollados sobre arquitecturas pertenecientes al ecosistema de Geely.

Desde 2025, Gante fabrica el Volvo EX30, un modelo construido sobre la arquitectura SEA. Esa plataforma también sirve como base para el Zeekr X. La coincidencia resulta especialmente significativa dentro de los planes que analiza Geely.

No significa que el Zeekr X vaya necesariamente a producirse allí. Tampoco implica que exista una decisión definitiva sobre nuevos modelos. Sin embargo, demuestra que la instalación ya trabaja con una arquitectura compartida. Eso convierte a Gante en una alternativa industrial especialmente atractiva.

Una modernización que podría abrir nuevas posibilidades

El escenario gana interés por otro motivo. Volvo alcanzó recientemente un acuerdo con las autoridades belgas para modernizar sus instalaciones en Gante. Esa inversión podría aumentar la flexibilidad industrial de la fábrica.

Una infraestructura actualizada puede facilitar la incorporación de nuevos productos. Asimismo, podría permitir adaptar determinadas líneas productivas a vehículos de diferentes marcas. Por eso, la modernización encaja con una estrategia basada en aprovechar activos industriales existentes.

Ahora bien, debemos separar posibilidades de decisiones confirmadas. Geely todavía no informó qué modelos fabricaría en Europa. Tampoco precisó qué instalaciones recibirían productos de otras compañías del grupo. El proyecto, por ahora, se encuentra en una etapa de evaluación.

El factor decisivo: los aranceles europeos

Aquí aparece uno de los principales motivos detrás del movimiento. Los vehículos eléctricos de Geely fabricados en China afrontan actualmente un arancel adicional del 18,8% en la Unión Europea. Ese porcentaje se suma al arancel general del 10% aplicado a las importaciones.

El impacto sobre el precio final puede resultar considerable. Un vehículo eléctrico necesita competir en un segmento donde los consumidores comparan precio, tecnología y equipamiento constantemente. Por tanto, cualquier costo adicional puede complicar su posición frente a rivales producidos dentro de Europa.

Fabricar dentro del territorio europeo cambia esa ecuación. En lugar de importar determinados vehículos terminados desde China, el grupo podría producirlos localmente. Así, Geely buscaría mejorar la competitividad de sus modelos eléctricos.

Europa podría convertirse en una pieza industrial

Hasta ahora, China ha representado el principal centro productivo para las marcas de Geely. Sin embargo, la expansión internacional exige modificar progresivamente esa estructura. Europa aparece como uno de los mercados donde esa transformación puede resultar más importante.

El fabricante no solo busca vender más vehículos. También necesita crear una estructura capaz de sostener ese crecimiento. Por ello, la fabricación regional puede convertirse en una herramienta estratégica y no simplemente en una solución logística.

Además, fabricar cerca de los consumidores puede reducir determinados tiempos de distribución. También permite acercar parte de la cadena industrial al mercado final. Aunque cada proyecto tiene sus propios costos, la lógica general resulta clara.

Zeekr 007 GT Station Wagon vista 3/4

Zeekr podría beneficiarse especialmente

Zeekr representa una de las marcas que podría aprovechar esta estrategia. Su gama está especialmente vinculada con vehículos eléctricos y arquitecturas compartidas dentro del grupo. La experiencia del Volvo EX30 demuestra que determinadas plataformas ya tienen presencia productiva en Europa.

El caso del Zeekr X resulta particularmente llamativo. Ambos vehículos utilizan la arquitectura SEA, aunque cada marca mantiene su propia identidad. Esto demuestra cómo una plataforma común puede sostener productos diferentes.

Por supuesto, compartir arquitectura no significa compartir necesariamente una línea de producción. Cada modelo requiere procesos específicos y una planificación industrial adecuada. Aun así, la experiencia existente puede convertirse en una ventaja importante para Geely.

Lynk & Co también podría entrar en la ecuación

Otra marca mencionada dentro del posible escenario es Lynk & Co. La compañía también pertenece al universo empresarial de Geely y podría beneficiarse de una producción europea ampliada.

Su participación tendría sentido dentro de una estrategia multimarca. En lugar de desarrollar una fábrica independiente para cada compañía, el grupo podría concentrar determinados recursos industriales. De esta manera, una instalación podría atender diferentes necesidades productivas.

Sin embargo, todavía no existe una confirmación sobre qué modelos de Lynk & Co participarían. Tampoco conocemos el volumen que tendría cada marca. Por ahora, lo importante es entender la dirección estratégica que plantea Geely.

La alianza con Ford refuerza esta estrategia

Geely ya está buscando fórmulas adicionales para aumentar su capacidad productiva fuera de China. En julio, el grupo alcanzó un acuerdo con Ford para llevar nuevos modelos electrificados a la planta de Almussafes, en Valencia.

Este movimiento resulta relevante porque demuestra una preferencia por utilizar estructuras industriales existentes. En lugar de depender exclusivamente de nuevas inversiones propias, Geely busca apoyarse también en instalaciones y acuerdos con otros fabricantes.

La estrategia no termina en Europa. El grupo mantiene colaboraciones con Renault en Sudamérica y con Proton en Malasia. Por consiguiente, existe un patrón más amplio detrás de estas decisiones. Geely parece buscar socios, plantas y estructuras capaces de acelerar su expansión internacional.

Una estrategia basada en alianzas

La expansión global de un fabricante requiere mucho más que una gama competitiva. También necesita producción, distribución, proveedores, conocimiento local y capacidad financiera. Por eso, las alianzas pueden reducir parte de la complejidad.

En este caso, Geely puede aprovechar relaciones empresariales que ya existen. Volvo aporta experiencia industrial en Europa. Ford ofrece otra plataforma productiva en España. Renault y Proton representan oportunidades adicionales en otros mercados.

Así, el grupo construye una red internacional sin depender exclusivamente de una única fórmula. La fabricación mediante alianzas podría convertirse en uno de los pilares del crecimiento global de Geely.

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¿Qué significa esto para los compradores europeos?

Para el consumidor, el cambio más importante podría aparecer en los precios. Si la fabricación europea ayuda a reducir el impacto arancelario, algunos modelos podrían mejorar su posición competitiva.

Pero el precio no sería el único factor. Una mayor producción regional también puede facilitar una disponibilidad más estable. Además, podría reforzar la presencia comercial de las marcas chinas dentro del continente.

Eso sí, debemos evitar conclusiones prematuras. Todavía no sabemos qué vehículos se fabricarían localmente. Tampoco conocemos cómo trasladaría Geely cualquier ahorro industrial al precio final. Por ahora, hablamos de una posibilidad estratégica, no de una promesa comercial.

Geely tiene un objetivo internacional muy ambicioso

La compañía plantea una meta especialmente exigente. Geely pretende que aproximadamente dos tercios de sus ventas procedan de mercados fuera de China.

El objetivo muestra hasta qué punto la expansión internacional se ha convertido en una prioridad. Ya no se trata simplemente de vender algunas unidades en determinados países. El grupo quiere construir una presencia global mucho más profunda.

Además, Geely aspira a alcanzar antes de 2030 una participación del 5% en los principales mercados internacionales. Para acercarse a esa cifra, necesitará aumentar ventas y capacidad productiva simultáneamente.

La fabricación europea podría acelerar ese objetivo

Con ese horizonte, fabricar en Europa adquiere una importancia especial. El continente reúne mercados relevantes y, además, cuenta con una industria automotriz altamente desarrollada.

Entrar mediante instalaciones existentes permitiría reducir tiempos frente a un proyecto industrial completamente nuevo. Al mismo tiempo, Geely podría utilizar su experiencia tecnológica y las plataformas compartidas dentro del grupo.

Por eso, las plantas de Volvo podrían convertirse en una pieza clave. No necesariamente todas, ni de manera inmediata. Pero sí podrían ofrecer una base para ampliar la producción europea de varias marcas.

Todavía quedan muchas incógnitas

Aunque el anuncio genera expectativas, todavía existen preguntas importantes sin respuesta. La primera tiene que ver con las fábricas que finalmente participarían.

También falta conocer qué modelos llegarían a esas líneas. Después aparece otra cuestión fundamental: la capacidad productiva disponible y la distribución entre las distintas marcas.

Asimismo, será necesario determinar cómo evolucionarán los costos de fabricación. Una producción local elimina determinados aranceles, pero también implica costos laborales, energéticos y logísticos propios de Europa. Por ello, el beneficio final dependerá de muchos factores.

2028 podría marcar un punto de inflexión

Según la posibilidad planteada por An Conghui, algunas plantas europeas de Volvo podrían comenzar a fabricar vehículos de otras compañías del grupo a partir de 2028.

La fecha todavía queda por delante. Eso significa que Geely dispone de tiempo para definir modelos, capacidades y procesos. También permite que las instalaciones seleccionadas completen las adaptaciones necesarias.

Si el proyecto avanza, 2028 podría representar un cambio relevante para Geely. La compañía pasaría de depender principalmente de las exportaciones a contar con una base productiva más cercana al consumidor europeo.

Una jugada que puede cambiar el tablero

La posible fabricación de modelos de Geely, Zeekr y Lynk & Co en plantas de Volvo combina varias necesidades en una misma estrategia. Primero, permite aprovechar instalaciones existentes. Después, puede reducir el impacto de los aranceles. Finalmente, facilita una expansión más rápida.

Gante aparece como una alternativa especialmente interesante gracias a su experiencia con la arquitectura SEA. Sin embargo, todavía no existe una decisión definitiva sobre esa planta. Lo mismo ocurre con los modelos que podrían producirse.

En definitiva, Geely está intentando convertir su expansión europea en una operación industrial, no únicamente comercial. Si consigue aprovechar la infraestructura de Volvo, sus alianzas y sus plataformas compartidas, podría acelerar considerablemente su presencia en el continente. La gran pregunta será qué modelos llegarán primero y cuánto cambiará su competitividad. Ahí estará la verdadera prueba de esta estrategia.

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Comunicador Periodista y Comunicador Social, especializado en el sector automotor y Financiero con más de 20 años de experiencia en dicho sector.
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